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NEWS ISLA SABOGA INVESTORS VISIT NOV. 2.009
El edificio más caro de Panamá, el Trump Ocean Club, con un costo cercano a los US $400 millones abrirá sus puertas en diciembre de 2010.
Roger Khafif, presidente del Grupo K, promotor del Trump Ocean Club, recuerda: “Hicimos la emisión más grande privada en la historia de Panamá y la última que se hizo de este tipo en el mundo. Hubo varias personas de diferentes lugares del mundo compitiendo con nosotros, y fuimos los que ganamos. Por esta transacción ganamos en Banker Magazine el premio a la transacción del año”. Aunque la emisión de bonos sólo financió parte del proyecto, lo demás se trabaja con los depósitos que han aportado los actuales clientes. Sólo vislumbrar el edificio en el horizonte de la bahía panameña es un espectáculo, la forma de vela evoca las famosas construcciones de Dubai. El tamaño imponente de la obra y la cantidad de personal que diariamente llega al sitio a laborar es algo que nunca antes se había presenciado en el país. Aunque inicialmente el proyecto se diseñó para abarcar 260.000 metros cuadrados, la situación cambió, "En el camino de la pre-venta crecimos a 290.000 metros cuadrados, en altura son setenta pisos. No puedo decir que es un edificio pequeño en estatura porque no lo es, pero lo impresionante es el volumen en metraje, que es bastante considerable”, comentó Khafif. La realidad es que el proyecto, ubicado en una de las zonas más exclusivas de la ciudad de Panamá, es como una pequeña ciudad; con un total de 1.080 unidades, divididas en lofts, apartamentos y 360 habitaciones en un hotel de lujo. Las amenidades llamaron la atención de muchos inversionistas y compradores que, procedentes de 38 diferentes países alrededor del mundo, hicieron suya una propiedad en el Trump. Los compradores son en su mayoría estadounidenses, canadienses y, del mercado europeo, rusos, aunque llegaron compradores de países tan lejanos como India. ¿El nombre lo hizo todo?Muchos jugadores del mercado de bienes raíces en Panamá se preguntan qué tan importante y definitivo fue para este proyecto tener el nombre de Trump. Aunque la relación entre el Grupo K y la organización Trump no es una sociedad, ya que ellos adquirieron la licencia mediante la cual pueden hacer uso del nombre. Esta forma de trabajar tiene sus ventajas, según comentó Khafif: “Nosotros optamos por licencia. La organización Trump está constantemente mandando gente para el control de calidad. Ellos protegen bastante la marca y si no haces lo que tienes que hacer, te la pueden quitar”. En cuanto a lo que significó tener el nombre de Trump como marca explicó: “El tener el nombre de Trump influyó en todo aspecto en este proyecto; para empezar, cuando lo lanzamos, lo hicimos en Nueva York, no en Panamá. Conseguimos US$230 millones por tener su nombre. Él tiene sus seguidores y esto ayudó. En lo referente a las relaciones públicas, aunque el presupuesto de mercadeo era alto, la cobertura gratis que recibimos fue buena y justificó gran parte de la inversión en el nombre”. Los precios subieronCon Trump los precios de mercado se vieron impactados. En 2006, una propiedad en el área de Punta Pacífica se estaba cobrando en un promedio de US$$1.100 el metro cuadrado, pero con la llegada de Trump cambió el panorama. “Cuando salimos, lanzamos el proyecto con precios que eran el triple de lo que estaban en el mercado. Nosotros lanzamos a US$$3.300, era un precio para el mercado de Estados Unidos. Con todo y eso logramos vender”, comentó Khafif. Esto ocasionó un fenómeno importante en los precios del mercado inmobiliario panameño y todo comenzó a subir. El llamado boom tuvo como uno de sus protagonistas a este edificio, que obtuvo sus mejores resultados durante 2006 y 2007: “Este edificio es una obra complicada, costosa, de uso mixto, tiene muchos detalles técnicos y mucha área común. El momento del boom inmobiliario en Panamá nos ayudó muchísimo”, anota Khafif. Después del boom los precios no se estancaron, pues el presidente de Grupo K informó: “Actualmente el metro se vende entre US$4.400 y US$9.000, dependiendo del componente que se está comprando”. Los buenos momentos en ventas también trajeron consigo el aumento generalizado en los costos de materiales de construcción, lo cual causó un retraso en la mayoría de proyectos en Panamá. “Ahora los precios de materiales como el acero y concreto están en bajada, así que estamos renegociando para ver de qué manera se puede mitigar un poco las consecuencias de los altos costos que nos tocaron en un momento”, dijo Khafif. Las expectativasEl hotel de más de trescientas habitaciones será manejado directamente por la organización Trump, y éste formará parte de su expansión hotelera internacional. Además del hotel, el gran atractivo del proyecto es que los residentes pueden adquirir una membresía del Ocean Club que estará en la isla Saboga, en el archipiélago de Las Perlas. Habrá un ferry que transportará a los huéspedes o residentes desde el edificio en la ciudad hasta la isla en menos de una hora. En cuanto a la entrega, Khafif aseguró que la labor es ardua ahora que terminaron la fase de estructura en marzo y comienzan la fase de acabados: “Esperamos poder entregar a fin de año porque estamos con menos problemas de abastecimiento, eso fue lo que más nos atrasó”. Aunque son conscientes de que, debido a la envergadura de la obra, pueden decidir entregarla por fases, la fecha que tienen en la mira es diciembre de 2010. Mar siemprePor la construcción del edificio, a pesar de que en el Océano Pacífico las mareas bajan notablemente, la marina del Trump Ocean Club no se verá afectada. Las personas siempre tendrán acceso al mar y podrán visitar el Ocean Club en diferentes momentos del día, debido a la batimetría del lote y los trabajos iniciales de fundaciones. Los residentes del Trump Ocean Club no tendrán necesidad de cruzar la ciudad entera para ir a la playa, desde el mismo edificio se pueden ir. Isla SabogaEl complemento del Trump es el Ocean Club que se empezará a construir en Isla Saboga durante el primer semestre de 2010. El desarrollo que está llevando a cabo Grupo del Sol, de Nicaragua, es un proyecto “verde”. Armel González, presidente del grupo, comentó: “Es un desarrollo que en infraestructura directa llevamos más de US$20 millones invertidos. Es un proyecto en el que cuidamos la flora y fauna nativa de la isla, además de ofrecer a los residentes nativos capacitación para que aprendan a vivir del turismo, que llegará dentro de poco a la isla”. El plan maestro del proyecto a cargo de la reconocida firma de arquitectura mexicana GVA incorpora a las construcciones la naturaleza y vegetación selvática tropical de la isla. El desarrollo en la isla es ecológico y responde a la nueva tendencia del turismo e inversiones en áreas que cuidan el medio ambiente. |
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